Hace seis décadas, en el D.F., no existía Ciudad Universitaria como tampoco una sola casa sobre la lava del Pedregal. Era un territorio inexplorado que no había tenido pobladores durante 2,500 años. Luis Barragán se deslumbró ante la belleza agreste de la naturaleza al Sur de la Ciudad de México, y visualizó este paraje convertido en espléndidos jardines privados entre las rocas, con casas que satisficieran al espíritu. La naturaleza transformada a escala humana para su disfrute. De manera que…
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